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Tres cuencos con aceitunas de mesa mostrando los métodos de curado sevillano, griego y californiano

Cómo se curan las aceitunas: métodos de encurtido

La aceituna recién recolectada del árbol es un fruto prácticamente incomestible: su elevado contenido en oleuropeína, un compuesto fenólico responsable de un amargor intenso, obliga a someterla a un proceso de transformación antes de poder consumirla. Ese proceso, conocido como curado o encurtido de aceitunas, combina técnicas milenarias con fundamentos de tecnología de los alimentos muy precisos, y determina en gran medida el sabor, la textura y la seguridad del producto final.

Este artículo explica, de forma didáctica y completa, los principales métodos de curado empleados en la industria de la aceituna de mesa: en qué consiste cada uno, qué variedades se adaptan mejor a ellos, qué diferencias sensoriales generan y cómo se relacionan con procesos posteriores de conservación como la pasteurización.

 

¿Por qué es necesario curar las aceitunas antes de consumirlas?

El amargor natural de la aceituna se debe a la oleuropeína, presente en concentraciones muy variables según la variedad y el grado de maduración del fruto. Sin un proceso de desamargado, el fruto resulta imposible de comer, de ahí que todas las culturas mediterráneas hayan desarrollado, de forma independiente, métodos para reducir este compuesto mediante agua, sal, álcali o fermentación. Según el método elegido, el resultado final varía enormemente en sabor, textura, color y tiempo de elaboración.

La normativa técnica internacional reconoce tres grandes estilos de elaboración de aceituna de mesa, que representan el grueso de la producción mundial: el estilo sevillano o español, la fermentación natural o estilo griego, y las aceitunas negras por oxidación alcalina o estilo californiano.

 

Estilo sevillano: el método más extendido del mundo

El estilo sevillano, también llamado aderezo o «cocido», es el método más utilizado a nivel mundial y representa entre el 50% y el 60% de toda la producción internacional de aceituna de mesa. El proceso se aplica exclusivamente a aceitunas recogidas en verde, antes de que inicien su envero, y consiste en tres fases claramente diferenciadas:

  • Tratamiento alcalino («cocido»): las aceitunas se sumergen en una solución de hidróxido de sodio (NaOH) con concentraciones habituales de entre el 2% y el 5%, que penetra en la pulpa y degrada rápidamente la oleuropeína responsable del amargor.
  • Lavado: tras el tratamiento alcalino, el fruto se lava repetidamente con agua para eliminar los restos de sosa cáustica, un paso crítico tanto para la seguridad del producto como para el desarrollo posterior de la fermentación.
  • Fermentación láctica en salmuera: finalmente, las aceitunas se introducen en una salmuera con concentraciones de cloruro de sodio de entre el 8% y el 11%, donde se desarrolla una fermentación ácido-láctica protagonizada principalmente por bacterias del género Lactobacillus plantarum, que hacen descender el pH hasta valores de entre 4,5 y 4,8.

Este método permite un desamargado muy rápido, de apenas unas horas, lo que explica su popularidad industrial y su capacidad para dar respuesta a grandes volúmenes de producción. Es el estilo característico de variedades como la Manzanilla o la Gordal, y da lugar al perfil de aceituna verde entera, partida, deshuesada o rellena que domina los lineales de todo el mundo.

 

Fermentación natural o estilo griego: el método más tradicional

La fermentación natural, conocida también como estilo griego, es el método más antiguo y respeta al máximo el proceso biológico espontáneo del fruto, sin recurrir a ningún tratamiento alcalino. Las aceitunas, generalmente recolectadas en un punto de madurez avanzado (negras o cambiantes de color), se introducen directamente en una salmuera con concentraciones de sal de entre el 8% y el 10%, donde el propio amargor se reduce de forma progresiva y lenta a lo largo de varias semanas o incluso meses, mientras se desarrolla simultáneamente la fermentación láctica.

Este proceso es considerablemente más largo que el sevillano —puede prolongarse entre 40 días y varios meses— pero produce un perfil sensorial mucho más complejo, con matices amargos residuales apreciados por el consumidor gourmet, y una textura característicamente más arrugada en las variedades negras. Además, al no emplear ningún álcali, esta fermentación en salmuera 100% natural conserva de forma óptima las bacterias lácticas beneficiosas para la microbiota intestinal, un aspecto especialmente valorado desde la perspectiva nutricional.

 

Estilo californiano: aceitunas negras por oxidación

El estilo californiano, o americano, se emplea específicamente para producir aceitunas negras de color uniforme y textura firme, muy habituales en conservas enlatadas y en la industria de comida rápida y pizzerías. A diferencia de los métodos anteriores, aquí el ennegrecimiento del fruto no se debe a la maduración natural ni a la fermentación, sino a un proceso de oxidación alcalina controlada: las aceitunas verdes se someten a tratamientos sucesivos con hidróxido de sodio en concentraciones de entre el 1% y el 4%, alternados con inyecciones de aire que provocan la oxidación de los compuestos fenólicos del fruto y generan ese característico color negro uniforme.

Tras el proceso de oxidación, el producto se estabiliza mediante un tratamiento térmico, ya que, al no haber fermentación láctica que acidifique el medio de forma natural, el estilo californiano depende casi siempre de la esterilización o pasteurización posterior para garantizar su seguridad microbiológica. Esta es precisamente una de las conexiones más directas entre los métodos de curado y los tratamientos térmicos de conservación que se abordan en detalle en nuestro artículo específico sobre la pasteurización de aceitunas.

 

La relación entre el método de curado y la pasteurización

Como se explicaba en profundidad en nuestro artículo previo sobre aceitunas pasteurizadas y no pasteurizadas, la necesidad de aplicar calor tras el envasado depende directamente de si el producto alcanza, por sí mismo, un pH y una concentración de sal suficientes para inhibir el crecimiento microbiano. Aquí es donde el método de curado elegido resulta determinante: mientras que una fermentación láctica completa, típica del estilo griego o de un sevillano bien ejecutado, puede hacer descender el pH de forma natural hasta niveles de seguridad (por debajo de 4,5), el estilo californiano, al basarse en oxidación alcalina sin fermentación ácida relevante, rara vez alcanza esos umbrales por sí solo y requiere, casi sin excepción, un tratamiento térmico de conservación.

Dicho de otro modo: el método de curado no solo define el sabor y la textura de la aceituna, sino que también condiciona su necesidad posterior de pasteurización. Esta relación explica por qué determinadas variedades y formatos —como las aceitunas negras enteras estilo californiano en lata— casi siempre aparecen pasteurizadas en el etiquetado, mientras que ciertas fermentaciones tradicionales en salmuera pueden comercializarse sin este tratamiento adicional cuando cumplen los parámetros fisicoquímicos exigidos por la normativa.

 

Otros métodos artesanales de curado casero

Además de los tres grandes estilos industriales, existen métodos tradicionales de ámbito más doméstico o artesanal que conviene conocer para entender la diversidad del sector:

  • Curado en agua: consiste en sumergir las aceitunas en agua limpia, cambiándola diariamente durante 7 a 20 días, hasta que pierden gradualmente su amargor por simple lixiviación de la oleuropeína.
  • Curado en seco con sal: las aceitunas se disponen en capas alternas con sal gruesa (en proporción aproximada de 500 g de sal por kilo de fruto) durante varias semanas, en un proceso que provoca una deshidratación parcial y da lugar a aceitunas arrugadas de sabor muy concentrado.
  • Curado con aceitunas rotas o partidas: al romper mecánicamente el fruto antes de sumergirlo en agua o salmuera, se acelera notablemente el proceso de desamargado, ya que se elimina la barrera de la piel y se expone directamente la pulpa.

Estos métodos, aunque menos relevantes desde el punto de vista de la producción industrial a gran escala, explican el origen de muchas recetas tradicionales de aceitunas aliñadas que aún se elaboran en el ámbito casero y en pequeñas almazaras familiares del Mediterráneo.

 

Comparativa de los tres métodos principales

Método Fundamento técnico Duración aproximada Perfil sensorial Relación con la pasteurización
Sevillano/español
Tratamiento alcalino + fermentación láctica en salmuera
Horas (cocido) + semanas (fermentación)
Aceituna verde firme, sabor limpio y equilibrado
Griego/fermentación natural
Fermentación láctica espontánea sin álcali
40 días a varios meses
Textura arrugada, sabor complejo con notas amargas residuales
Californiano/oxidación alcalina
Oxidación alcalina controlada con aire, sin fermentación ácida relevante
Días (proceso de oxidación)
Negro uniforme, textura firme y homogénea

El curado, la base de toda la cadena de valor de la aceituna

Comprender los métodos de curado y encurtido de aceitunas permite entender por qué un mismo fruto puede dar lugar a productos tan distintos entre sí en sabor, textura y necesidades de conservación. La elección del método sevillano, griego o californiano, no es una decisión estética, sino una combinación de tradición, variedad de aceituna, punto de maduración y objetivos comerciales, que además condiciona directamente decisiones posteriores tan relevantes como la necesidad de pasteurización del producto final. Conocer esta cadena completa, desde el árbol hasta el bote, resulta esencial tanto para el consumidor curioso como para el profesional del sector que busca comprender en profundidad la tecnología detrás de este alimento tan característico de la gastronomía mediterránea.